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La inmigración en nuestro Chile actual

Las oportunidades que entregan la seriedad y el orden

“Y verás como quieren en Chile al amigo cuando es forastero, que entra por la puerta ancha, porque por la ventana, no entran los amigos.”

La migración en la humanidad es tan antigua como el ser humano. Desplazarse buscando mejores condiciones de vida resulta una acción refleja a las condiciones generales imperantes en el lugar de origen y en el de destino. Buscar mayor bienestar se desprende de la búsqueda de la felicidad, la que, según Aristóteles, le está dado a todo ser humano, el buscarla. En el caso de Chile es evidente, que las condiciones de vida en general, resultan más atractivas, que en países como Venezuela, Haití y otros. Las mejores condiciones generales de vida se pueden traducir en mayor bienestar y a su vez explicar, en buena parte, por el orden jurídico e institucional que dibujan la salud de un Estado. La regulación de la migración es un claro ejemplo de ello.  Si bien, en el hoy cada vez más globalizado mundo, los flujos migratorios pueden devenir en un aporte cierto para una sociedad. Esto será efectivo en la medida que existan márgenes para su desarrollo y que especifiquen las reglas del juego para todos los involucrados en dicho proceso.

A lo largo de nuestra historia, hemos recibido diversos grupos de migrantes, los que se han podido integrar a nuestra sociedad y hacer relevantes aportes al país. Lo fundamental, es que en la actualidad ello pueda continuar materializándose dentro de los límites de nuestras leyes. Las que resultan gravemente lesionadas, toda vez, que al permitir el ingreso ilegal de extranjeros a nuestro territorio, se pierde el control de estos flujos con todo el impacto negativo que ello conlleva, como la proliferación de mafias que explotan la necesidad humana de ese grupo. Mirar para el lado, nunca ha sido una solución. El error del actual gobierno de Chile, ya lo cometió el gobierno de Angela Merkel en el 2015 al dejar entrar, sin proceso regular de inmigración, a más de un millón de personas al país. Lo anterior trajo consigo severos problemas de convivencia ciudadana entre alemanes y migrantes, lo que le valió duras críticas del entonces ministro del interior Thomás de Maizière y del primer ministro de Baviera Horst Seehofer, ambos, aliados políticos de Merkel. Por otra parte, existen ejemplos de la estricta observancia de los marcos legales regulatorios. Canadá permite por la vía regular, el establecimiento anual de más de 300.000 personas en su territorio y de la misma forma es inflexible frente a la inmigración ilegal. Su política de no tolerancia a este fenómeno le ha permitido evitar problemas como los que enfrentó Alemania.

Nos cabe decidir entonces, si seguiremos respetando nuestra institucionalidad y marco legal o cerraremos los ojos y miraremos para el lado, mientras el problema social producto de la inmigración ilegal se transforma en una bomba de tiempo, cuyas consecuencias deberemos pagar todos. Tanto justos como pecadores. 

La primera responsabilidad recae en cada ciudadano, que al elegir sus representantes en el Parlamento y en el Ejecutivo les otorga un mandato en que puede y debe exigir tanto la definición, como el cumplimiento del orden legal de la nación. El orden es pues, de sentido común y el sentido común es republicano.

F.R.

Equipo Candidato J. Kaiser

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